jueves, 5 de octubre de 2017

El frío misterio de una borrachera en agosto

La primera plana del periódico indica que hoy es el día más frío del año, también indica que Carlos Cabezas toca en la Batuta hoy a la media noche.

Sentado en el living bebiendo whisky, recuerdo la fiesta en la casa de esa chica pelirroja adicta a la cocaína y a las mamadas en el baño, no lo pienso 2 veces me pongo mi mejor pinta y llamo un taxi mientras bajo las escaleras del edificio.

Billetera, Celular, unos gramos de coca y marihuana en el bolsillo secreto de mi chaqueta de cuero, tomo el taxi, mientras por la ventana las luces de neón de los anuncios me recuerdan el frío ártico de esta puta ciudad. El taxista me dice que va a llover y a nevar, no le respondo, voy escribiendo un mensaje al Peter..."¡¡¡ANDA A LA FIESTA DE LA PELIRROJA WEON O TE SACO LA CRESTA, AHHH Y LLEVA ESO QUE TE PEDÍ!!!...SALUDOS". Mientras tecleo por el teléfono el chófer pone música de mierda en la radio, al menos ya queda poco para llegar.

Bajando del taxi comienza a llover y me apresuro a entrar al edificio con una botella de Jack Daniels en la mano, golpeo la puerta del departamento, mientras se escucha música a mucho volumen, me abre la puerta la dueña de casa, vestida con un traje hippie horrendo, pero acorde a su facha artesanal pésimamente a mal traer.

Ya, en la fiesta, después de varios tragos y algunas líneas de coca en el baño con Peter, la pelirroja  y su hermana, me baja las ganas de ir a la Batuta a escuchar música y largarme de ese lugar, apestado de incienso y canciones somníferas para el estado intenso de ansiedad, yo quería Rock & Roll.

Con  mi evidente ebriedad y lloviendo a mares, salí a la calle a tomar un taxi, sin paraguas, ni cigarrillos, ni marihuana. No pasaba ni una mierda, así que decidí caminar, por suerte había una botillería abierta, compre cigarrillos y una botella de vino, la que fui bebiendo mientras llovía.

Después de una hora, y un poco más, pasó una micro, era los más parecido a una lancha, ya que, a esa hora todas las calles estaban inundadas con la lluvia, hasta el agua se metía dentro de la micro y lo peor de todo es que andaba con unas converse de lona, tenía los pies mojados. No había opción de volver, ni tampoco me importaba.

Legue al local casi al final de la presentación de Carlos Cabezas, alcance a escuchar la última canción, "El frío misterio",  mientras, estaba en la barra tratando de pedir un whisky, aparentando estar  sobrio. Con lo lleno del local intente acercarme al escenario pero era imposible. Una chica se acercó a pedirme un cigarrillo terminado el concierto y la acompañe a fumar afuera del local, era de México, estudiaba en Chile hace unos años, muy guapa, pero estaba muy borracho para intentar algo con ella, aunque cuando me dijo que andaba sola, cambie de opinión.

Bailamos, bebimos, inhalamos coca en el baño de mujeres, nos besamos y bebimos más. Me dijo al oído que fuéramos a su departamento, aún tenía la ropa y los zapatos húmedos.

Llegamos a su departamento, ya casi amanecía y hacía mucho frío, había dejado de llover, todo estaba congelado. Prendimos la estufa y me quite la ropa en el living, tire las últimas líneas de coca a la mesa y destape una botella de vodka que había bajo el televisor, estaba muy ebrio. La chica fue al baño y desde ahí, con ese acento tan exquisito, me dijo que la esperara en su habitación. Me tumbe sobre la cama mirando el techo mientras todo daba vueltas a mi alrededor, estaba extremadamente mareado, la chica sale del baño desnuda, tenía el cuerpo más hermoso que había visto en mi vida, comenzó a besarme el cuello y luego hacia abajo hasta hacerme sexo oral. La habitación no paraba de dar vueltas  y me dieron ganas de vomitar, ya era muy tarde para llegar al baño y tome lo primero que encontré. Parecía un puto grifo, vomite las sabanas, el suelo, la ropa tirada en el suelo, hasta el velador, la lámpara que tenia de adorno, incluso parte de la pared, mientras la mexicana me gritaba un rosario de Chingadas. Nunca había escuchado a una chica tan enojada. Con un zapato de tacón de punta en la mano la chica me echo de su departamento, no alcance ni a vestirme, estaba en pelota en el pasillo de un departamento mientras la chica lanzaba mi ropa por la ventana hasta el primer piso.

Escondido tras de un árbol en plena vía pública, intentaba recoger algo de mi ropa.

Que día más frío y misterioso fue aquel!!
        

No hay comentarios.:

Publicar un comentario