Hoy he vuelto a un bar que no frecuentaba hace mucho tiempo. La última vez que estuve aquí me echaron por una pelea con unos tipos que ya ni recuerdo.
Increíble, a pesar de los años, apenas entre y me acerque a la barra a pedir una cerveza el dueño del bar me dijo que si no me largaba del bar inmediatamente llamaría a la policía, No lo culpo.
Es de noche y caminando por calles vacías encuentro mendigos tapados con frazadas, cartones y mantas llenas de orina y vino en caja, aferrados a una improvisada fogata, prostitutas extranjeras y travestis subiendo en autos lujosos sin patentes, topless de mala muerte, peleas en la vía pública y uno que otro yonqui buscando algo que comprar.
Camino lento con una petaca en la mano y mi guitarra en la otra sin rumbo fijo, solo buscando donde pasar la noche.
Hace muchos años que no frecuentaba esta ciudad, todo ha cambiado, muchos recuerdos.
Me siento en una banca a descansar y prender un cigarro mientras miro una mujer asomada por el balcón de un edificio.
Tuve una mujer con la que años atrás en tiempos de verano frecuentamos estos bares, bebiendo distintas marcas de cerveza, caminábamos toda la noche y conversábamos sobre la vida y lo que nos mueve, nos hace caminar, la sensación de vacío que crea la necesidad de tener aquello que no poseemos. Siempre la quise, pero nunca tuve la valentía de decirlo, siempre la he extrañado, pero nunca la he vuelto a ver para decirlo.
Ya casi mi botella esta vacía y amanece en esta ciudad. Buscaré un lugar donde dormir, o algún bar que aun esté abierto.
miércoles, 8 de febrero de 2017
miércoles, 1 de febrero de 2017
Plantado
Había una chica que conocí en la universidad, me gustaba mucho, en realidad me había obsesionado con ella, la invité a salir muchas veces, ella me dejaba plantado de la manera más atroz. Una vez me dejo plantado en un restaurante, otra vez en un pub, otra vez en una fiesta, otra vez en la playa, otra vez en la nieve. Aun así, yo insistía de la manera más estúpida y patética.
El día de su cumpleaños la invité a salir. Como regalo de cumpleaños, la invité a un restaurante muy elegante.
Esta vez me dijo que si, aunque sabia que era solo por interés, por ese momento era el hombre más feliz de la tierra.
Pidió de todo, tragos, comida, postre, ensaladas. Una cena espectacular, fue una hermosa velada.
Me levanté de la mesa y fui al baño, pensaba en ella aun cuando estaba mirando la muralla mientras meaba, me acordé de todas las cosas pencas que me hizo siempre, de todas las veces que me dejo plantado y todas las noches que lloré por ella. no me importaban.
Cuando salí del baño caché que estaba hablando por celular con otro tipo, que la iba a llevar a bailar o algo así después de cenar.
Estaba tan enojado y me sentía usado que cuando llego la cuenta la miré. eran 95 lucas mas la propina.
Me levanté de la mesa, como si nada, caminé a la salida, pedí un taxi y apagué mi teléfono. Me fui a un bar que estaba cerca de mi casa a beber toda la noche.
Al otro día con una resaca del terror prendí el celular y vi que tenía 75 llamadas perdidas.
Sólo le mandé un mensaje diciendo lo lindo que lo había pasado y que mil disculpas, pero me salió un percance y que gracias por la buena onda y disculpa la molestia. obviamente era uno de los mensajes de tantos que ella me había mandado cuando me dejaba plantado.
El día de su cumpleaños la invité a salir. Como regalo de cumpleaños, la invité a un restaurante muy elegante.
Esta vez me dijo que si, aunque sabia que era solo por interés, por ese momento era el hombre más feliz de la tierra.
Pidió de todo, tragos, comida, postre, ensaladas. Una cena espectacular, fue una hermosa velada.
Me levanté de la mesa y fui al baño, pensaba en ella aun cuando estaba mirando la muralla mientras meaba, me acordé de todas las cosas pencas que me hizo siempre, de todas las veces que me dejo plantado y todas las noches que lloré por ella. no me importaban.
Cuando salí del baño caché que estaba hablando por celular con otro tipo, que la iba a llevar a bailar o algo así después de cenar.
Estaba tan enojado y me sentía usado que cuando llego la cuenta la miré. eran 95 lucas mas la propina.
Me levanté de la mesa, como si nada, caminé a la salida, pedí un taxi y apagué mi teléfono. Me fui a un bar que estaba cerca de mi casa a beber toda la noche.
Al otro día con una resaca del terror prendí el celular y vi que tenía 75 llamadas perdidas.
Sólo le mandé un mensaje diciendo lo lindo que lo había pasado y que mil disculpas, pero me salió un percance y que gracias por la buena onda y disculpa la molestia. obviamente era uno de los mensajes de tantos que ella me había mandado cuando me dejaba plantado.
La rubia amada
La conocí hace varios años, cuando trabajaba de vendedor, yo tenía 19, había salido del colegio y quería ganar dinero para salir de vacaciones. Ella tenía 38 años o algo así, usaba silla de ruedas. Había perdido las piernas en un accidente automovilístico junto a su marido. usaba prótesis. En realidad nunca le pregunté si tenia hijos, solo sabía que era viuda y vivía con su mamá en un departamento.
Éramos colegas, Yo era el nuevo y ella estaba a cargo de mi capacitación para enseñarme a no cagarla.
Conversando un día en la oficina, la invité a almorzar, ella aceptó y fuimos a comer juntos.
De ahí cambio todo. Ya no éramos compañeros de trabajo, nos hicimos amigos y confidentes.
Salíamos a beber después de la oficina, he inhalamos coca en el baño de discapacitados el día de su cumpleaños. nos besamos. fue inevitable. Después de eso todo cambió, era distinta a todas las mujeres. Hicimos el amor. Me excitaba besar sus cicatrices y jugar con su silla de ruedas dentro de la pieza del motel, fumábamos hierba y escuchábamos música para tirar.
Tuvimos una relación de amor y trabajo.
Un día lunes, me despidieron, junto a varias personas más, por reducción de presupuesto.
Nunca más la volví a ver.
Nunca olvidaré a esa mujer, su silla de ruedas y el olor de su perfume.
Éramos colegas, Yo era el nuevo y ella estaba a cargo de mi capacitación para enseñarme a no cagarla.
Conversando un día en la oficina, la invité a almorzar, ella aceptó y fuimos a comer juntos.
De ahí cambio todo. Ya no éramos compañeros de trabajo, nos hicimos amigos y confidentes.
Salíamos a beber después de la oficina, he inhalamos coca en el baño de discapacitados el día de su cumpleaños. nos besamos. fue inevitable. Después de eso todo cambió, era distinta a todas las mujeres. Hicimos el amor. Me excitaba besar sus cicatrices y jugar con su silla de ruedas dentro de la pieza del motel, fumábamos hierba y escuchábamos música para tirar.
Tuvimos una relación de amor y trabajo.
Un día lunes, me despidieron, junto a varias personas más, por reducción de presupuesto.
Nunca más la volví a ver.
Nunca olvidaré a esa mujer, su silla de ruedas y el olor de su perfume.
Ropa
¿Y si nos vamos de este lugar?
Me dijo al oído con voz delicada, pero decidida.
La mire a los ojos y le respondí con una mirada de incredulidad. Me tomó de la mano y nos fuimos a la calle a tomar un taxi. No paso ni una wea, así que caminamos a un paradero, por suerte había una botillería abierta.
Nos quedamos esperando que pasara algo en que irnos a su casa, muertos de frío con una petaca en la mano, hablándole puras tonteras que ya ni recuerdo.
Finalmente, llegamos de amanecidas a su casa en un taxi, ni recuerdo cuanto me salió, solo recuerdo que el taxi me cobro caro.
Entramos a su casa y ella puso música, me dijo que iba a preparar algo para beber que la esperara en el living. Obviamente me quede raja dormido de lo borracho que estaba.
Cuando desperté al otro día, con un dolor de cabeza de los mil demonios y dolor de espalda por lo incomodo del sillón estaba tapado con una frazada.
Fui al baño a mear y lavarme la cara. Silenciosamente intenté salir de ese lugar, hasta me saque los zapatos para no hacer ruido. Cuando intento abrir la puerta de la entrada, la chica aparece y me invita a tomar desayuno. Mejor le pedí aspirinas y una cerveza.
Me prestó el baño, me duché, y me pasó ropa limpia de su ex. me quedaba un poco apretada.
Ya en la tarde, sentados en el comedor, comiendo ceviche, me dijo que tenía un carrete en la casa de un amigo y me invitó, porque le daba lata ir sola, de caliente le dije que sí.
Vimos tele, fumamos, hablamos, escuchamos música, tiramos, nos duchamos juntos y salimos donde su amigo.
Cuando llegamos, me di cuenta que el amigo no era en realidad el amigo si no que el ex.
Que imbécil me veía, sobre todo vestido con la ropa de ese weon.
Me dijo al oído con voz delicada, pero decidida.
La mire a los ojos y le respondí con una mirada de incredulidad. Me tomó de la mano y nos fuimos a la calle a tomar un taxi. No paso ni una wea, así que caminamos a un paradero, por suerte había una botillería abierta.
Nos quedamos esperando que pasara algo en que irnos a su casa, muertos de frío con una petaca en la mano, hablándole puras tonteras que ya ni recuerdo.
Finalmente, llegamos de amanecidas a su casa en un taxi, ni recuerdo cuanto me salió, solo recuerdo que el taxi me cobro caro.
Entramos a su casa y ella puso música, me dijo que iba a preparar algo para beber que la esperara en el living. Obviamente me quede raja dormido de lo borracho que estaba.
Cuando desperté al otro día, con un dolor de cabeza de los mil demonios y dolor de espalda por lo incomodo del sillón estaba tapado con una frazada.
Fui al baño a mear y lavarme la cara. Silenciosamente intenté salir de ese lugar, hasta me saque los zapatos para no hacer ruido. Cuando intento abrir la puerta de la entrada, la chica aparece y me invita a tomar desayuno. Mejor le pedí aspirinas y una cerveza.
Me prestó el baño, me duché, y me pasó ropa limpia de su ex. me quedaba un poco apretada.
Ya en la tarde, sentados en el comedor, comiendo ceviche, me dijo que tenía un carrete en la casa de un amigo y me invitó, porque le daba lata ir sola, de caliente le dije que sí.
Vimos tele, fumamos, hablamos, escuchamos música, tiramos, nos duchamos juntos y salimos donde su amigo.
Cuando llegamos, me di cuenta que el amigo no era en realidad el amigo si no que el ex.
Que imbécil me veía, sobre todo vestido con la ropa de ese weon.
Invitación
Ese día todo funcionaba de maravillas. Las luces tenues del departamento, una rica comida preparada por mí y una muy buena compañía a la espera.
El conserje me avisa por citofono que mi invitada a llegado. Como era de esperar me puse mi mejor traje, mi perfume favorito y mis zapatos nuevos.
Abro la puerta y ahí estaba.
Lucía radiante en su vestido rosa, su pelo rubio suelto y esos ojos verdes que matarían a cualquiera con un corazón frágil como el mío.
- Hola, te traje un regalo. Me dice con su dulce voz y su tierna sonrisa. Era una botella de vino tinto, mi favorito.
- Que rico huele, Me dice tiernamente.
-Hoy preparé algo especial para ti.
El rubor en sus mejillas hace que mi corazón lata con fuerza en cada segundo.
Te conocí hace unos meses, ¿lo recuerdas?, estábamos en esa tocata de mi amigo y me acerque a ti a invitarte un trago, nos intercambiamos números de teléfono. Tu andabas con tu amigo y conversamos toda la noche. Ese día hasta me regalaron marihuana, un sujeto que conocí, me dijo que era músico, poeta, pistolero y jugador de cartas o algo así.
Seguimos cenando y charlando mientras escuchábamos bossa nova de música de fondo. Luego salimos a la terraza a tomar aire fresco y seguir conversando cuando me acordé de la marihuana de aquel tipo que conocí y recordé que lo tenía en el bolsillo de mi chaqueta.
- Quieres fumar?, le pregunto
- Por supuesto, me responde con una sonrisa, sabes hoy lo he pasado muy bien contigo, tenía un mal presentimiento, pero me atreví a venir a tu departamento.
Le sonrío y me acerco a ella a darle un beso.
Todo va muy bien en la terraza, mirando la luna, fumando marihuana y besándonos.
- Esta marihuana está muy buena, ¿dónde la conseguiste?, me pregunta mientras aguanta el humo del pito.
Nos besamos apasionadamente, le tomo de la mano y nos vamos al living, mientras beso su cuello, bajo la cremallera de su vestido, siento como su respiración es cada vez más rápida y más fuerte, ¿le miro sus ojos?.
- ¿Qué pasa?
- ¿Estas bien?
- ¿Me escuchas?
- ¡¡¡mierda …que pasa!!!, le grito.
La chica se había desmayado, la movía de los hombros, le hablaba, le tomaba el pulso, entre en pánico.
No sabía que mierda hacer. Tome el citofono y llamo al conserje. En ese preciso momento la chica tirada en el sillón, con convulsiones, botando espuma por la boca, despierta.
- ¿Qué paso?
- ¿Me desmaye?
- ¿Cuánto tiempo estuve desmayada? , me dice con cara de confundida.
Yo con el citofono en la mano y una cara como si hubiera visto la muerte tragarse parte de mi alma,
La tome en mis brazos, ella me abrazó del cuello y la lleve a mi cama, le traje un vaso con agua, le tome la presión con una máquina que me regalaron para mi cumpleaños y me quede toda la noche despierto cuidándola.
Al otro día cuando desperté, se había ido, solo dejó una nota de agradecimiento y un beso con lápiz de labios en una servilleta.
Eso fue lo último que supe de ella ya que no contesta mis llamada.
El conserje me avisa por citofono que mi invitada a llegado. Como era de esperar me puse mi mejor traje, mi perfume favorito y mis zapatos nuevos.
Abro la puerta y ahí estaba.
Lucía radiante en su vestido rosa, su pelo rubio suelto y esos ojos verdes que matarían a cualquiera con un corazón frágil como el mío.
- Hola, te traje un regalo. Me dice con su dulce voz y su tierna sonrisa. Era una botella de vino tinto, mi favorito.
- Que rico huele, Me dice tiernamente.
-Hoy preparé algo especial para ti.
El rubor en sus mejillas hace que mi corazón lata con fuerza en cada segundo.
Te conocí hace unos meses, ¿lo recuerdas?, estábamos en esa tocata de mi amigo y me acerque a ti a invitarte un trago, nos intercambiamos números de teléfono. Tu andabas con tu amigo y conversamos toda la noche. Ese día hasta me regalaron marihuana, un sujeto que conocí, me dijo que era músico, poeta, pistolero y jugador de cartas o algo así.
Seguimos cenando y charlando mientras escuchábamos bossa nova de música de fondo. Luego salimos a la terraza a tomar aire fresco y seguir conversando cuando me acordé de la marihuana de aquel tipo que conocí y recordé que lo tenía en el bolsillo de mi chaqueta.
- Quieres fumar?, le pregunto
- Por supuesto, me responde con una sonrisa, sabes hoy lo he pasado muy bien contigo, tenía un mal presentimiento, pero me atreví a venir a tu departamento.
Le sonrío y me acerco a ella a darle un beso.
Todo va muy bien en la terraza, mirando la luna, fumando marihuana y besándonos.
- Esta marihuana está muy buena, ¿dónde la conseguiste?, me pregunta mientras aguanta el humo del pito.
Nos besamos apasionadamente, le tomo de la mano y nos vamos al living, mientras beso su cuello, bajo la cremallera de su vestido, siento como su respiración es cada vez más rápida y más fuerte, ¿le miro sus ojos?.
- ¿Qué pasa?
- ¿Estas bien?
- ¿Me escuchas?
- ¡¡¡mierda …que pasa!!!, le grito.
La chica se había desmayado, la movía de los hombros, le hablaba, le tomaba el pulso, entre en pánico.
No sabía que mierda hacer. Tome el citofono y llamo al conserje. En ese preciso momento la chica tirada en el sillón, con convulsiones, botando espuma por la boca, despierta.
- ¿Qué paso?
- ¿Me desmaye?
- ¿Cuánto tiempo estuve desmayada? , me dice con cara de confundida.
Yo con el citofono en la mano y una cara como si hubiera visto la muerte tragarse parte de mi alma,
La tome en mis brazos, ella me abrazó del cuello y la lleve a mi cama, le traje un vaso con agua, le tome la presión con una máquina que me regalaron para mi cumpleaños y me quede toda la noche despierto cuidándola.
Al otro día cuando desperté, se había ido, solo dejó una nota de agradecimiento y un beso con lápiz de labios en una servilleta.
Eso fue lo último que supe de ella ya que no contesta mis llamada.
Me dio pena
Fui al mall a la hora de colación en la pega y vi un tipo sentado solo en el patio de comidas. pinteado con facha de cantante de reggaeton o bachata, una bufanda de colores y zapatos deportivos, con una rosa roja, un oso de peluche y un globo con forma de corazón en su mesa, pasado a colonia, miraba su celular cada 5 segundos.
Me senté cerca de él, por qué estaba desocupado y por morbo, igual quería ver, que iba a pasar.
Me quedé esperando más de una hora, comiendo lento, y el tipo miraba para todos lados, la gente lo miraba también, obviamente algo así llama la atención, creo que por el gesto romántico o el morbo de la gente, al verlo con cara de desesperado sentado solo.
Terminé de comer y veo al chico pararse, caminar y botar la rosa, el oso y el globo en la basura, donde la gente bota la basura de las bandejas.
Se escuchaba el susurro de la gente como moscas, yo me hice en loco y caminé a bajar la escalera para volver a la oficina, me lo encontré nuevamente en la bajada de las escaleras con los ojos rojos y secándose las lágrimas.
cuando salió del mall se puso unos lentes tipo futbolista y se fue caminando hacia el metro.
Me senté cerca de él, por qué estaba desocupado y por morbo, igual quería ver, que iba a pasar.
Me quedé esperando más de una hora, comiendo lento, y el tipo miraba para todos lados, la gente lo miraba también, obviamente algo así llama la atención, creo que por el gesto romántico o el morbo de la gente, al verlo con cara de desesperado sentado solo.
Terminé de comer y veo al chico pararse, caminar y botar la rosa, el oso y el globo en la basura, donde la gente bota la basura de las bandejas.
Se escuchaba el susurro de la gente como moscas, yo me hice en loco y caminé a bajar la escalera para volver a la oficina, me lo encontré nuevamente en la bajada de las escaleras con los ojos rojos y secándose las lágrimas.
cuando salió del mall se puso unos lentes tipo futbolista y se fue caminando hacia el metro.
Niñas
Rodeado de niñas que juegan a ser rudas tras una pantalla, asustadas por quien abre sus puertas, escondidas de la mínima ley pero impunes a toda autoridad, con ojos ajenos al sol sus pálidos rostros muestran penas maquilladas en cortes de navajas y pitos de marihuana, alientos de cerveza barata escondidas bajo la cama escuchando el ruido que proviene de los parlantes, acalla las voces de un momento oscuro grabado como aquellos tatuajes baratos que algún amigo le regalo. su amiga, es quien entiende y escucha como ninguna.
Es día de semana y no hay clases, hay paro, mañana nada importa e igual que hoy, solo esperar, y agotada de esperar que la vida golpee la puerta y venga a pasar la boleta. mientras, en el velador la foto de una infancia se quema con la colilla de un último cigarrillo, ese que fuma días enteros en aquel cuarto donde terminaban en la piel tersa y usada contra la pura libertad.
No queda más que odiar cada día y esperar el fin.
Es día de semana y no hay clases, hay paro, mañana nada importa e igual que hoy, solo esperar, y agotada de esperar que la vida golpee la puerta y venga a pasar la boleta. mientras, en el velador la foto de una infancia se quema con la colilla de un último cigarrillo, ese que fuma días enteros en aquel cuarto donde terminaban en la piel tersa y usada contra la pura libertad.
No queda más que odiar cada día y esperar el fin.
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