miércoles, 1 de febrero de 2017

Invitación

Ese día todo funcionaba de maravillas, las luces tenues del departamento, una rica comida preparada por mí y una muy buena compañía a la espera.
El conserje me avisa por citofono que mi invitada a llegado. Como era de esperar me puse mi mejor traje, mi perfume favorito y mis zapatos nuevos.
Abro la puerta y ahí estaba.
Lucía radiante en su vestido rosa, su pelo rubio suelto y esos ojos verdes que matarían a cualquiera con un corazón frágil como el mío en ese momento.
- Hola, te traje un regalo.
Me dice con su dulce voz y su tierna sonrisa. Era una botella de vino tinto, mi favorito.
- Que rico huele, Me dice tiernamente.
- Le digo, Hoy preparé algo especial para ti.
El rubor en sus mejillas hace que mi corazón lata con fuerza en cada segundo.
Te conocí hace unos meses, ¿lo recuerdas?, estábamos en esa tocata de mi amigo y me acerque a ti a invitarte un trago, nos intercambiamos números de teléfono. Tu andabas con tu amigo y conversamos toda la noche. Ese día hasta me regalaron marihuana, un sujeto que conocí, me dijo que era músico, poeta, pistolero y jugador de cartas o algo así.
Seguimos cenando y charlando mientras escuchábamos bossa nova de música de fondo. Luego salimos a la terraza a tomar aire fresco y seguir conversando cuando me acordé de la marihuana de aquel tipo que conocí y recordé que lo tenía en el bolsillo de mi chaqueta.
- Quieres fumar?, le pregunto
- Por supuesto, me responde con una sonrisa, sabes hoy lo he pasado muy bien contigo, tenía un mal presentimiento, pero me atreví a venir a tu departamento, me contesta.
Le sonrió y me acerco a ella a darle un beso.
Todo va muy bien en la terraza, mirado la luna, fumando marihuana y besándonos.
- Esta marihuana está muy buena, ¿dónde la conseguiste?, me pregunta mientras aguanta el humo del pito.
Nos besamos apasionadamente, le tomó de la mano y nos vamos al living, mientras beso su cuello, bajó la cremallera de su vestido, siento como su respiración es cada vez más rápida y más fuerte, ¿le miro sus ojos.
- ¿Qué pasa?
- ¿Estas bien?
- ¿Me escuchas?
- ¡¡¡mierda …que pasa!!!, le grito.
La chica se había desmayado, la movía de los hombros, le hablaba, le tomaba el pulso, entre en pánico.
No sabía que mierda hacer. Tome el citofono y llamo al conserje. En ese preciso momento la chica tirada en el sillón, con convulsiones, botando espuma por la boca, despierta.
- ¿Qué paso?
- ¿Me desmaye?
- ¿Cuánto tiempo estuve desmayada? , me dice con cara de confundida.
Yo con el citofono en la mano y una cara como si hubiera visto la muerte tragarse parte de mi alma,
La tome en mis brazos, ella me abrazó del cuello y la lleve a mi cama, le traje un vaso con agua, le tome la presión con una máquina que me regalaron para mi cumpleaños y me quede toda la noche despierto cuidándola.
Al otro día cuando desperté, se había ido, solo dejó una nota de agradecimiento y un beso con lápiz de labios en una servilleta.
Eso fue lo último que supe de ella ya que no contesta mis llamada.

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