miércoles, 1 de febrero de 2017

Con los pies en la tierra

Te he buscado de todas las maneras, te he escrito para que veas lo que siento, siempre espero verte y espero el momento de estar juntos.
Solo promesas, solo sueños, solo ganas, pero nada más.
Qué más da, si no soy de tu tipo, no soy de tu clase, no soy lo que esperas, es solo una idea de mi cabeza.
Esas ideas que se te encajan, soñar con momentos juntos, ideas de ver películas un sábado en la tarde, sacar a pasear al perro, salir a carretear y el domingo tomar cervezas gratis en el supermercado.
Ni siquiera podría hablar de algo, si nunca ha sido.
Es algo patético, lo sé, pero así es mi estupidez.
Me da vergüenza esta situación, por el hecho de no ser correspondido y a sabiendas de eso seguir siendo un tonto persistente.
Que soy para ti más que un borracho, un pésimo músico, un soñador ridículamente degenerado, y lo peor de todo, un pésimo escritor. Pero tienes razón, al menos tengo este trago en la mano y esta línea blanca que no me dejan ni con todo lo idiota que soy.
Solo me queda soñar con momentos falsos que al menos sirven para escribir todas estas leseras varias, que la mayoría son intentos fallidos de conquistar tu alma con mis historias.
Espero dejar de hablar contigo, que me eches de menos, que me respondas porque me extrañas, es el resultado patético y desesperado de todos los soñadores.

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