miércoles, 1 de febrero de 2017

Día de Negocios

Es el día más lindo para salir a pedalear beber jugo natural y tomar sol con un aire limpio. Ya tengo la piel quemada con el sol, poleras arremangadas, pantalones cortos, un gorro y gafas para cuidarse la vista.
Todo va bien, un rico desayuno de huevos, tostadas, jugo de naranja y frutas antes de tomar la bicicleta. Una botella de agua y buena música me acompañan a mi paseo para recorrer este pueblo plagado de álamos, tortillas de rescoldo, miel, aire puro y lindas mujeres.
Después de un par de kilómetros recorridos en este hermoso pueblo rural, encuento un río cristalino, descanso en la orilla de este y me desvisto para nadar un rato. Todo es muy tranquilo y cálido, el agua está muy agradable, me visto y descanso un rato antes de continuar mi camino.
Monto mi bicicleta y continúo mi agradable viaje, pasó por chacras, huertos y viñas en las cuales bajo para sacar unas cuantas frutas y guardarlas en mi mochila para más tarde.
Encuentro un pueblo con casas de adobe, parrones en los patios y grandes telares de colores brillantes.
A mitad de camino noto un letrero anunciando almuerzos caseros, bajo de la bicicleta, entro y pido una cazuela y una botella de vino. El mozo y dueño del lugar insiste en que pida postre de la casa hecho por su señora, hago caso y luego retomar mi rumbo, contento, por la exquisita comida del lugar y la amabilidad de la gente.
Llevo horas pedaleando y ya está oscureciendo, me detengo a descansar, preparar una fogata, y como la fruta recolectada antes de mirar el mapa, es hora de continuar mi viaje.
Ya es de noche y el camino esta oscuro, solo la luz de la luna alumbra mi camino y la linterna de mi bicicleta, luciérnagas y conejos se cruzan en mi camino y al mirar el horizonte veo unas luces.
Llego a mi destino, el punto acordado, me espera una camioneta con las luces encendidas y 2 extranjeros me esperan, entrego la mercancía de mi mochila, y los extranjeros analizan la pureza mientras cuento el dinero y reviso que los billetes estén limpios.
El trato esta hecho, ya es hora de regresar, pero ya es muy tarde así que a mitad de camino me preparo para acampar bajo las estrellas con un bolso lleno de billetes como almohada, ha sido un buen día.

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