miércoles, 1 de febrero de 2017

Domingo por la mañana

Hoy desperté y me prepare un vino con frutillas que había comprado el día anterior, las he dejado macerando toda la noche.
He despertado un día domingo a las 7:30 de la mañana, asustado, jurando que era lunes, no pude conciliar el sueño, creo que es algo propio de mi edad. Últimamente he estado más ansioso que de costumbre, se me han venido muchos cambios y el próximo año muchas metas.
Mirando por la ventana pienso en cómo será mi nueva vida, pienso alejarme del rock & roll, de las drogas, del alcohol, ser un hombre de bien, alejado de las estupideces normales en mí.
Pienso en dejar de ver a los amigotes, dejar la escena underground, de ausentarse de los bares, ser una persona decente, de bien, trabajadora, sobria, bien vestida, hacer deporte, cuidar animales, ser vegano, ver comedias, opinar de política, votar, ir a misa, disculparme con esos tipos que golpeé el otro día en ese bar añejo, que por lo demás les debo una silla rota y unas botellas quebradas, también pienso pagar todas mis deudas de los amigos y de los bares.
Son las 9:00 de la mañana y decido tomar este ultimo trago por los viejos tiempos. Por los huesos rotos de peleas, por los rasguños de mis nudillos, por las botellas vacías de mi habitación, por las mujeres, que a uno lo vuelven loco y lo llevan a hacer estupideces.
Son las 11:00 de la noche, después de varios litros de vino, un par de gramos, además de una tarde de cine, llegue a la conclusión que los domingos en la mañana me vuelven completamente estúpido y la próxima vez que me levante a esa hora, me tomo unos lorazepam y duermo hasta el otro día.

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