miércoles, 1 de febrero de 2017

Día de Playa

Desperté temprano y fui a comprar cosas para tomar desayuno, un pack de cervezas, whisky, cocaína y potes de ceviche.
Me fui a la playa con las compras en la mano, a esta hora la playa está vacía.
Caminar me hace bien, canto una canción de los Clash, “Straight to Hell”, mientras destapo una cerveza. El agua esta fría, pero solo me anima esto a cantar más fuerte.
Solo, camino, bebo y canto, los perros me siguen, esta nublado y solo veo algunos deportistas corriendo por la playa haciendo el quite apenas me ven.
Llego a unas rocas y me siento a mirar el horizonte. Ya es medio día.
No entiendo a esos escritores que necesitan estar solos en casas grandes para escribir tonteras que no viven, que no sienten, que no aman. Metáforas y semántica putrefacta de inspiración snob.
He escuchado historias y poemas más divertidos e interesantes en los bares de este pueblo, que libros maracos de escritores de mierda, hasta las putas son más interesantes en este lugar, siempre tienen algo divertido que contar.
Hoy estoy lejos del trabajo, de Santiago, de mis amigos, de las personas y la sociedad en general, soy feliz.
Sigo caminando hasta el hotel que por lo demás es una mierda, pero el precio valía la pena, cuando abro la puerta me doy cuenta que ya es tarde y veo que lo que había comprado ya se acabó, solo traigo la bolsa con latas y botellas vacías, solo me queda salir a comprar nuevamente.
Es hora de almorzar y me voy al restorán de la esquina, que me recomendó el caballero del Hotel. Una buena cazuela, una botella de vino y un cogollo de camino a la playa.
Ya despejo, está lleno de gente, autos, toallas, pacos sacando partes. Mejor volver.
Caminar me hace bien, tarareo una canción de los Beatles “Get Back” y trato de parecer estar sobrio por la avenida principal.
Llego al Hotel y me tiro a la cama a dormir una siesta para despejar mis ideas, mis demonios y las voces que me atormentan.
Ya es de noche, me tomo una ducha, me cambio de ropa y me dirijo al bar.
Caminar me hace bien y tarareo una canción de los Doors “Love Street” mientras pienso en esa chica del otro día, me pidió fuego, hablamos, nos drogamos, bebimos y nos leímos la suerte entre historias mirando amanecer en la playa.
Hoy la he vuelto a encontrar, la secuestro para fumar algo de mi cosecha personal. Mis ojos delataron lo feliz que estaba de que aceptaras mi invitación. Por muy enajenado que me vea de este mundo siempre hay alguien con quien compartir una noche tóxica.

1 comentario:

  1. Compartir temores y desdichas..
    Conversar de nada...
    Recordar heridas pasadas en compañía de alguien como yo...

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